Ir al contenido principal

Los zapatos blancos

Sentada sobre esa roca, mirando al valle que cae bajo tus pies, sin saber por qué... sin esperarlo. Encontrarás la respuesta a la pregunta que te has hecho siempre. Todo aparecerá ante ti de una forma tan cristalina que tan siquiera resulta escrita, porque no hay palabras para definirlo.

Entenderás lo que eres, por qué viniste aquí, qué puedes esperar de ti misma.

Desde entonces, podrás avanzar hacia la mejor versión de ti misma. Aquella que sea la que quieres conseguir. Y lo conseguirás.

Probablemente yo ya no esté para entonces, pero puedes estar segura de que me sentiré orgulloso del camino que tus pies han construido. De cada paso. Desde los patucos de lana que llevabas en los brazos de tu madre, de aquellos zapatos blancos de la talla veinticuatro con ese lacito que tanta gracia te hacía, de las botas que te llevaron a la cumbre de la montaña en la que decidiste todo... De lo que sea que llevas puesto hoy a tanta distancia del lugar en el que naciste. Estaré orgulloso, estaré contigo. Pero lo importante es que Tú estarás orgullosa y Tú estarás contigo.

Porque nunca te abandonaste. Nunca faltaste al compromiso que debías adquirir contigo misma. Porque viajaste fuera para encontrarte dentro. Porque te descubriste. Cayendo a lo largo del mayor de los acantilados fuiste consciente de la realidad de tu existencia. Sólo los que viven fracasan, y sólo los que se sobreponen viven.

Para eso viniste. Para vivir.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La primavera es un gato

«Querer a las personas como se quiere a un gato, con su carácter y su independencia, sin intentar domarlo, sin intentar cambiarlo, dejarlo que se acerque cuando quiera, siendo feliz con su felicidad.» Cortázar era un hombre de gatos. Cualquiera que sea de gatos entiende lo que quiere decir. Estamos acostumbrados a querer a las personas sin medida. Amar con toda nuestra alma y energía. Destruirnos por completo para demostrar a aquel ser amado que estamos completamente rendidos a sus pies, absortos y desprovistos de vida sin su presencia. Perros tristes sin amo. Cachorros sin guía. Pero un gato no quiere ser amado de esa manera. Querrá abrazos, pero no muchos. Caricias mientras deje de picar y hasta que vuelva a picar. Si la piel escuece, quizá es demasiado amor. Quizá es demasiado cariño. Quizá es posesión. Y a los gatos no se les posee. No tienen dueño. Las personas, aunque no lo sepan, tampoco. No todas lo aprenden de inmediato. La mayoría no lo hace nunca. Pero quien lo hace, sabe qu...

Abres la puerta.

Abres la puerta. La cierras tras de ti. Te quedas mirando al salón. Pongo mis manos sobre tus hombros. Te beso el cuello, bajo tu oreja derecha. Sabias que esto pasaría, te dejas hacer. Te muerdo ligeramente el lóbulo de la oreja. Mis labios están separados mínimamente por un suspiro continuo. Notas no aliento, rozandote el cuello, bajando a tus hombros. Oyes mi respiración. Mis labios te acarician. Cierras los ojos. Las tiras que sujetan tu vestido, rojo, se deslizan hacia tus brazos. Las acompaño con mis dedos. Mís manos aprietan los extremos de tus hombros, pero mis dedos te acarician retirando las tiras del vestido. Caen solas a lo largo de tus brazos. Sientes la brisa que provocan al caer. Y se detiene al llegar a tus codos. Cada vez tienes mas calor. Y mis manos. A pesar de estar secas, cada vez están mas calientes. Mis labios se juntan en tu hombro derecho. Mojados, por la compañía que les hace mi lengua en su camino hacia tus brazos. Mojados por tu propio sudor. Mi boca re...

Tornado Perfecto - Luz Interior

El huracán nos ha llevado a todos. Ese tornado perfecto. Ahora todos acompañamos a Dorothy; El espantapájaros descerebrado, el hombre de hojalata sin corazón, el león cobarde. Borracho, como estoy ahora, no sabría describir con precisión el motivo que nos lleva a los tres, reunidos en este cuerpo, a acompañarte por este loco sendero de baldosas amarillas que recorres cada día. Sin embargo, estoy completamente seguro de que es lo que quiero hacer. Quiero permanecer cuanto más tiempo a tu lado, mejor. Me hace feliz acompañarte. [...]